viernes, 8 de mayo de 2020

Descalza en la tormenta.

Parece que  el verano llamara  a la puerta,
como quien se ciñe a la esperanza de que le abran.
Dibuja entre nubes un cielo azul y suspira,
como quien expulsa el deseo contenido 
que imagina.
Pobre, creo que aún no se percata de las razones 
por las que desde una esquina 
lo miro como a un loco descalzo en la tormenta.
Las golondrinas planean el infinito 
y caen sobre tardes cálidas,
incrédulas cantan la alegría de un terreno propio,
que han de devolver algún día.
¿Y sabes?,
hay un mirlo enamorado de una rosa!,
llega puntual ,indiferente a la histeria de Noa.
Hace ronda muy cerquita 
como el enamorado que sube y baja la calle tantas veces
como posibilidades cree 
de encontrarse con quien ama.
Se posa en una rama y con una canción callada
pone fin a su pasión diaria.
Ajeno a la ausencia amarga
que ha de provocar la mano infame 
que corte la seguridad de verla mañana.
Y anoche hubo lluvia de estrellas
y yo que quise ser loca descalza en su tormenta,
y planear sobre un terreno propio,
de encontrarme con quien amo,
no vi ninguna a quien contarle tanto sueño 
y me dormí como quien duerme
sabiendo  que nos estrecha el tiempo
en un abrazo incómodo
abarcando nada y añorándolo todo.










domingo, 19 de abril de 2020

¿Resentimiento o pretensión?

Ojalá pierdas el norte
y no halles más brújula 
que una mirada antigua
que tiene mis ojos.

Ojalá el invierno mate de frío 
el hueco de una cama
donde tu cuerpo se hizo verano.

Ojalá el mar rompa tus sueños
con cada (h) ola y adiós,
que no sepas despertar nunca
sin el arrullo de mi voz ,
que me guardes  siempre
el segundo necesario
en cada  arranque de pasión.

Ojalá mis vocales se enreden en tu lengua
y la disfonía tenga su nombre
cada vez que la llames amor.

Ojalá no puedas desvestirte sin mi sonrisa
 trepando por tus botones,
y te queme mi aliento en la desnudez
que deja tu camisa 
y  ese montón de razones 
que tiemblan distantes al contacto de otra piel.

Ojalá París te duela como una herida abierta,
te señale culpable cualquier luna llena,
mires desganada la más bella puesta de sol...
Porque sin mí es Abril,
 y acusas al destino del futuro,
y soplas velas en un abismo de días sin mí.

Ojalá invariablemente me extrañes
como un aliento irremediable,
como la necesidad última del grito
ante la caída fatal.
Que te ahoguen un minuto cada hora 
las agujas de un reloj
que no sabe coser el tiempo roto
por donde cae todo lo que pude haber escrito
y lo que nunca leerás.



miércoles, 1 de abril de 2020

Mil ganas de escribir.

Tengo en la mesa:
Un portátil, un bolígrafo de gel,
dos hielos con café 
y mil ganas de escribir (te)
trepando por la pared.
No veo nada distinto 
en estos deseos de siempre,
parecen asentados en la creencia eterna
de que la poesía no tiene mas título 
que tu nombre.
El móvil a la derecha ,
solo me cuenta de tu ausencia,
sin embargo deposito en él 
hasta la más inconcebible de las ilusiones,
por si suena y eres tú.
Donde quiera que estés
¿ Por qué no matas esta puta distancia?,
te juro que yo me hago cómplice
y no dejaré más rastro en la escena del crimen
que las ganas de verte.
Llevo demasiados inviernos perdiendo fuerzas,
llego tarde a todas las primaveras,
porque me desgasto entre fechas tan frías como impasibles,
en las que te llamo a gritos 
y solo me responden 
horas ,horas y horas pisándome los sueños.
¿Sabes que te quiero,verdad?,
que aún apuesto a tus ojos
aunque sigan callados cuando yo te hablo.
Yo creo que algún día vas a entender
todo lo que me callo cuando no te miro,
y no vas a dejarme ir 
hasta que sepas de memoria qué color
de mi iris te quiere más.
Ven a verme, 
el confinamiento no puede ser infinito,
como esta tristeza recluida en la casa,
que se sabe de memoria 
toda la sinuosidad de la esperanza
que lleva a tu boca.
Yo que he roto todas las promesas,
que desistí de toda palabra
que supiera de ti,
que pacté , que obligué a mi voluntad 
a no ejecutar el deseo de desearte,
me siento hoy a extrañar, odiar, querer,
codiciar, preferir, suspirar, pretender...
cada beso que han recibido
labios que no eran los míos.
Y me pongo a decir los versos más tristes
que nunca he escrito,
porque como dijo Neruda ,
mi corazón te busca y tú no estás conmigo.







viernes, 20 de marzo de 2020

Cuarentena.

El silencio es un eco que va rozándose
con la nostalgia de las cosas cotidianas.
Se abre la noche con un paréntesis
donde no sabes si meter más esperanza
o menos temor.
Estamos confinadas en un presente incierto,
inseguro,dudoso.
Circunscritas a un tiempo que se ralentiza
y hace de las horas días que tiemblan
al compás de las noticias.
Tengo la sensación de que se nos han frenado
en seco las oportunidades,
es tan incierto el después
que las ocasiones  de antes
son un cuestionario angustioso
en el que no sabes colocar las equis;
No sabe, no contesta,
y el mañana no me asegura un sitio,
un minuto exacto en el que descifrar tu boca
sea el principio de toda la poesía
que vendrá contigo.
La noche es un aullido de lobos 
ahuyentando el sueño.
Tengo el miedo encima de los párpados
y de todos los acentos
que ponen de relieve tu nombre,
sometido a esta pesadilla
espeluznante y real
que nos aísla y encierra
al otro lado de los sueños bonitos
donde tú cruzas la calle
y mi balcón es todavía
el mirador a la primavera que te escolta.



jueves, 27 de febrero de 2020

Platos rotos.


La noche que insinúa que te llame ,
hace cábalas de nueve dígitos,
y discute conmigo la señal horaria del tiempo.
Yo me limito a contarme cuentos
y ruego a Morfeo
que me conceda el deseo de ser valiente,
y que no me mienta,
cuando me invitas a cenar
y termino pagando los platos rotos
y la cuenta.

lunes, 24 de febrero de 2020

Eternidad.

Somos eternos
allí donde fuimos.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Para la esperanza siempre debe quedar(nos) tiempo


Un cajón  en el armario del tiempo.
Lleno de recuerdos que hacen que las lágrimas resbalen a fuerza de latido,
La entrada del concierto
marca una cicatriz que tatua el alma
y rasga como una fina hoja las venas del sentimiento.
Las fotos del mar ...o del atardecer con aquella luna nueva,
retintan la mirada,
y una no sabe ya, si duele más el final
o el principio de las cosas que acaban.
Y nos preguntamos mil veces si nos merece la pena
hacer de nuevo apuesta,
abrir ventanas , derribar la puerta...
entregar otra vez el corazón,
comenzar fechas...ilusiones...promesas...
Y percibes un pálpito ,
un conmoverse,resucitar las antiguas ganas,
un deseo de felicidad extrañada
y quieres acariciarla ,
como acaricia el sol la mañana
que sabiendo de su fin,
cada día vuelve a buscarla.
Y cerramos despacio,
porque al fin y al cabo,
lo que hay dentro son pedacitos
de la vida que nos pasa.
Porque si cerramos de golpe
nos pillamos las manos y la esperanza.