domingo, 17 de junio de 2018

Tengo el brindis llenito de ti. 

domingo, 10 de junio de 2018

domingo, 3 de junio de 2018

Sí,  sí que ella asesinó poemas,
pero su epitafio rimará siempre en las páginas del libro de mi vida.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Yo sé que eres una primavera
errante,
que no dejará flores en mi ventana,
que cortejas lunas sin mí.
Y sabré que habrás pasado de largo.
Que solo en el rellano de un beso inventado
habré probado  la boca que  me dice adiós.

domingo, 27 de mayo de 2018

(A) consejo.

No me quieras por lo que escribo, escribeme por lo que me quieres.

domingo, 20 de mayo de 2018

Yo también era de las que creían en ti, Amor. Pero...

Hay gente que aún cree en tu mirada y en esa forma que tienes de eclipsar la luz al compás de un parpadeo.
Y siento una envidia triste, por pensar y sentir que yo me voy alejando de convencimientos como ese.
Mi fe  va perdiendo fuerza (mucha)
en esos impulsos tuyos de saltar desde el destino más inesperado o la casualidad más remota.
Mi creencia vital de sentirte mi complemento perfecto se quiebra.
Como un objeto de cristal que cae desde cierta altura, porque es frágil.
Y yo soy muy frágil en esa altura tuya, de kilómetros de distancia y ausencia.
No creo en muchas cosas en este simulacro de vida,
pero que tu abrazo mataría el frío de mis inviernos,
eso para mí, era religión.
Mi dogma era saber que sí.
Que sí eras tú lo que quiero, pienso y deseo.
En cambio ahora, no sé,
me cansa andar tu ausencia y arrastro los pies pisándome el alma.
Y tú sabes que cuando se daña el alma es muy difícil que cicatrize bien,
más,(mucho más) que un corazón.
Por eso estos celos trágicos que soporto,
porque me apena este exsentimiento que no reconoce tu canción,
ni la esperanza con la que un quizás  palpita entre escombros, aferrándose a vivir.
Estoy cada vez menos cerca de ti,
y lejos de ser valiente,
me acostumbro a este ateísmo de tu olor, de tus labios...
Mientras pienso que pudo ser peor,
y que podría estar escribiendo hoy sobre que nunca he creído en ti.
Aunque sinceramente no sé que me duele más,
si este  dolor ante la negación del milagro de que tus ojos aún son la puerta a una eterna primavera,
o esta angustia ante la estrenada presunción de que todo está cumplido,
y que yo puedo seguir mi camino,
sin que estés a mi lado.
Que todo va a estar bien
aunque tú y yo sólo nos encontremos cuando yo,
por la razón que sea,
viaje al pasado.

domingo, 6 de mayo de 2018

Café y ná

    Esta dosis de  cafeína y tu no presencia ,  me mantiene insomne entre versos que me hacen más tonta que poeta.
De sabor amargo es la boca que no beso, y este pánico a morir lejos de un abrazo.
La unión de estas drogas psicoactivas estimula este sentido extraño de extrañarte tanto.
Tengo arritmias del corazón al compás del tiempo, que no sabe pisar el freno entre la primavera y el invierno.
Me hallo en un desvelo constante entre tu espalda y tu mirada, contando haces de luz que se cuelan por la ventana.
Quiero fundirme en tu piel y que mañana no sea otra derrota de mis labios sin tu boca.
Maldita sea, no me acostumbro a que solo seas una ilusión en la que sostener mi mundo.
Tremorigénica tu ausencia, por eso la razón de temblarme el alma entera, y es que soy incapaz de cerrarte mi puerta.
Maldita cobardía, de no arrancarme de mi sonrisa tu risa, y esa manera de encararme y ganarme las ganas de decirte adiós.
Tengo dificultad para concentrarme en otro sueño que no seas tú, así que por el momento me quedo en el intento de impedir que te vayas más allá del filo de mi cama y del cierre de tus pestañas.