miércoles, 3 de octubre de 2018

Lo más difícil es que se vaya del todo.

Como cuando se corta en la oficina con el borde de un folio, así le dolía el recuerdo de Inés. Herida que parece sin importancia pero que escuece y donde todos los golpes van a dar, despertando el dolor.
Cómo era, de qué está hecho el recuerdo de Inés. Lucía lo sabe bien, lo conoce y distingue cada uno de sus perfiles. Inés es su último amor, la última ex.
La relación terminó hace tres años. El por qué son un cúmulo de por qués que se podrían resumir en una maldita frase que su amiga Lola le repitió miles de veces : Lamentablemente el Amor no todo lo puede.
Y fue así, no pudo con horarios trocados, no pudo con una madre egoísta y no pudo con los desencuentros sobre maternidad ya o dentro de equis tiempo. Es cierto que no duele igual, aunque cuando se presenta, con sus formas tan distintas de presentarse, a Lucía se le sigue encogiendo el corazón, es como si se le asustara y quisiera hacerse pequeñito, no hacerse notar para que no le vean.
No duele igual, es verdad. Pero duele. Duele con la indulgencia del tiempo, con la mesura de las horas y quizás con la sobredosis de resignación a la que ya parece haberse acostumbrado.
Un dolor reconocido, tal y como hemos dicho que Lucía conoce el recuerdo de Inés. Recuerdo que a veces llega como un flash, una intermitencia que pide paso y desaparece y otras es, como si paseara por la casa, por la ciudad...sin prisas con todo el tiempo del mundo para que te fijes en cada detalle.
También puede hacer presencia inesperada en una melodía o regodearse en un olor, como el de la dama de noche, por ejemplo.
Lucía leyó hace un par de días : A la hora de olvidar lo más difícil es conseguir que se vaya del todo, aquello que ya se fue.
Le pareció que lo habían escrito para ella. Tiene una agenda azul del año 2014 donde anota frases, chistes, comentarios...cualquier cosa, que por la razón que sea, le guste. Y allí ha escrito la frase, a la que ha añadido;algún día.
Y sí, puede que sí. Que algún día no vuelvan recuerdos, no se acuerde de fechas y probablemente no sepa decir cómo era la blusa que llevó Inés en la primera cita que tuvieron.
Pero hoy ve perfectamente el rayo de luz que entra por la ventana reflejándose en su pelo, bajándole por la manga de la camisa hasta desaparecer en el suelo, Inés le está diciendo tienes una sonrisa muy bonita y ella sonríe más, sin atreverse incluso a mirarla directamente a los ojos, para que Inés no descubra todavía , que le tiembla el alma en los suyos. Inés tiene un hilo desacorde en esa manga, el reloj de su muñeca marca las 21 horas, 11 minutos, un segundo, dos segundos, tres segundos....
E infinitas posibilidades de ser aún, ese recuerdo que quieres que aún duela.

sábado, 29 de septiembre de 2018

El Amor es solo una palabra hasta que alguien le da significado.

Un guiño para no tirar aún la toalla 🤗

domingo, 23 de septiembre de 2018

Reflexión

Sí, era bonito. Lo recuerdo lejano y a veces casi parece imaginación. Pero sí que lo era. Bonito, ilusionante, emotivo... Ya no. Era=  verbo pretérito imperfecto, que suena más presente indicativo que nunca.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Y vive así de día en día...

Algún día, alguien, debería  explicarme
por qué te extraño tanto en momentos así.
Esos de emoción contenida
por lo que ocurre a mi alrededor y dentro mío.
Hubo un momento, tras la tormenta
en la que el sol, cabezota él, frente a todo pronóstico, sonrió en la tarde.
Yo quise, tras mi propio aguacero interno,
imaginarme, creerme, sentirlo como un gesto de complicidad, de aliento.
Una insinuación al eterno "quién sabe" de una posibilidad entre tú y yo.
Hablar de quien desconoces, puede, suena,
a locura,
lo sé.
Locura, paranoia, insensatez y absurdo crónico,
mi tarjeta de visita en esos instantes  tan extrañamente ligados a ti.
Está vez no brindé por ti,
me dio rabia hacerlo una vez más sola,
de verdad, que cada vez me cuestan más estos espacios.
Me rindo en ellos, pese a los guiños del cielo,
y aprovecho oportunidades para disimular te.
¿Quién te escribía a ti versos, dime niña quién era?,
te suena, verdad?, (la han cantado en la boda).
Yo pensaba mientras sonaba,
que de ese párrafo tú nunca tengas duda. 😊.
Por que ella es quién le escribe versos , ella es su amante, su amor secreto,
y de este tampoco.
Mientras tanto, yo me sigo identificando en este,
y vive así, de día en día con la ilusión de ser querida.

Amanece, buenos días. 


martes, 11 de septiembre de 2018

Entre el cielo y el infierno

Te he visto cruzar la calle,  tus botas han hecho bailar el charco de la lluvia de anoche. Han sido los dos minutos diarios que necesita mi corazón para reiniciarse.
Eres como ese café urgente que te pide el cuerpo para reconocerlo como tuyo.
Anoche soñé contigo, no es la primera vez, ni será la última. Fue un sueño bonito, no como otros que más que sueños son auténticas pesadillas.
Soñé que llamabas a mi puerta, me sonreíste y me dijiste, mi día no empieza hasta que no me regalas tu sonrisa.
Algo parecido a lo que me ocurre a mí, cuando oculta tras el visillo de la ventana veo que sales de tu casa. Entonces, cada día, inauguras mi mundo.
Helena mira la hora. Llegará tarde, como casi siempre, pero bueno, es la ventaja que tiene ser la hija del jefe.
No puede ni quiere renunciar a ese ritual de ver a Sara, que sea la primera persona que  ve cada mañana, sentir a veces que el viento le regala su perfume, o reírse cuando la ve luchando con ese mismo viento para que no le vuelva el paraguas.
Cuando ya pasa, se sienta a escribirle algo en el bloc de notas del móvil. Sí, podría hacerlo en cualquier otro momento del día, pero forma parte de ese rito que inició en febrero.
Recuerda que eran vísperas de San Valentín, Andrea, la chica de correos, la estaba invitando a tomar algo, mientras le entregaba uno de los muchos paquetes que suelen llegar a la oficina a diario.
Helena estaba improvisando una excusa cuando la puerta se abrió y conoció a Sara.
Desde entonces la oficina es un lugar entre cielo e infierno.
Cielo porque los ojos de Sara son un auténtico edén, un paraíso su boca, con una sonrisa que ni la mismisíma Julia Roberts.
Y un infierno por que Sara cuando por primera vez abrió la puerta, también vió a Andrea.
Y Helena sabe que la segunda persona que saldrá de la casa, que siempre espía, será ella.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Cierro la puerta tras de mí,
el indicio del otoño,
no sé si sea, una amenaza o una promesa.
El misterio de toda esta naturaleza
reclina la cabeza en el ritmo simétrico,
que visiona la fantástica razón de la vida.

miércoles, 5 de septiembre de 2018