viernes, 9 de septiembre de 2016

Del latín sequēla "lo que sigue", "consecuencia".

Vale, que sí. Que tienes muchas cosas en común con esa persona,que las conversaciones son fluidas,que no te importa  seguir chateando,conociendo con esa persona.
Pero te llama por teléfono y en esa llamada descubres que las conversaciones fluidas no son tal por tu parte porque el casi monólogo que oyes te cansa demasiado y el sonido de la voz no te gusta, y las formas no te invitan a escuchar si no que te sujetan a 63 minutos interminables.
Te dice que tiene miedo de que algún día le digas que quieres conocer a alguna otra gente con la que también hablas.
Le dices que también ella debería conocer más gente.
Has descubierto antes del minuto cinco, que no hay duda de que no puede surgir nada, porque no puede aflorar si todo el tiempo has deseado colgar el teléfono, no?.
Y pregunta después si ha dicho o hecho algo porque parece que no le hablas como antes y le explicas sólo que has intuido que ella puede querer algo más que una amistad y que no puedes ofrecérselo y que no quieres alentarle falsas ilusiones.
Y responde que comprende si es porque estás conociendo a otra chica, pero que otra como ella no encontrarás.
Y te quedas sin respuesta, no porque no la tengas. Y no contestas y seguramente quedes como una cabrona porque las fotos ,según ella, no te han hecho feeling.
Fotos que te manda después de toda la charla que le has hecho llegar para aclarar, intentando no herir sensibilidades, que puedes ofrecer si acaso una relación de amistad.
Y aparte estás en una etapa de la vida en que "despertar tantisímo interés" en cuatro conversaciones, te echa para atrás. Muuuuyyy atrás.
Secuelas?. Sí, seguro.
Pero ya como confirmación, constatación  de que eso es un aval a puro cuento.


1 comentario:

Isa G.L. dijo...

Y es que hay cosas que se saben desde el minuto uno...
Y entonces sobraron 62
Un abrazo
H