jueves, 22 de septiembre de 2016

Asimilando.

Voy entendiendo que no va a venir.
Que no me busca.
Que no me quiere.
Desoye el deshojar de versos
que saturan mis noches.
Viene, no viene...
me busca, no me busca...
me quiere,no me quiere...
Y no, No viene.
Contradice las señales de espacio y tiempo
y fractura encuentros cuando desaparece
el rastro de su sombra por la esquina partida
de la casualidad que aspiraba a ser certera.
Y no, no me busca.
No atiende al susurro ni al lamento de mi voz
en mis vigilias sin sueños
y no sigue el rastro de las mariposas que aletean
en todas las letras de su nombre.
Y no, no me quiere.
Quizás quiere a otra
o no quiere querer ya más que  a esa soledad amante
que tan bien la conoce.
Y no insiste ni desafía a la fuerza del destino
a partir el universo en dos
si así amanece conmigo.
Voy albergando la idea de una cercana despedida;
El tiempo me lleva ventaja,
es como el alarido próximo de un lobo
que va a morderte.
Hincará los dientes y abrirá la herida mortal
exactamente en la vena donde laten
todos los poemas, todos los deseos,
todos los días...
que tanto la esperaron.
Y no habrá más ocasiones, lo sé.
Su piel no será el cuaderno perfecto
donde dejar el epílogo de la búsqueda perpetua
en la que sin remedio me he perdido.
Y no sé si sentiré impotencia, rabia,dolor, angustia...
ante esta imposibilidad de demostrarle
que amar es el verbo por excelencia
y que amarnos fue el auténtico  placer de todos los sentidos.
Ojalá en esta madrugada, este viento
tuviera voz para cantarle por última vez
que esperarla es lo que mejor sé hacer,
y que no sé a quién voy a dedicar ahora este corazón
y si será capaz de aceptar que seguimos adelante,
pero ya sin ella.
Ella, que no viene, que no me busca
y que no me quiere.
Porque si me quisiera,
yo volvería de nuevo a la primera letra
que la supuso mía y esperaría siempre,
por si me busca.
Aunque no llegue nunca
y aunque no me encuentre.




1 comentario:

Isa G.L. dijo...

Uy uy uy, cómo se resiste Yolanda.
Cámbiale el nombre y las señas de identidad. Igual tu espera va dirigida a quien no es.
Muy bonito lo que has escrito, como siempre.
Un abrazo
H