viernes, 14 de agosto de 2015

De los días que nos restaban.

Hoy, como si de eso hiciese mucho tiempo,
he recordado la noche en aquella terraza.
Volvíamos de cenar y Málaga invitaba a un refugio donde leerse los ojos.  Vino un borracho a interrumpir y también nos interrumpió el cierre del local.
Los pendientes simulaban relojes que quizás empezaron a contar los días que nos restaban.
Pedazos suyos y míos caen de aquella noche .
Cuántas diferencias entre aquella y esta en la que aún me hace falta valor para afrontarla tan lejos del hueco de su espalda.
Allí, sí que el amanecer llegaba terriblemente pronto.
Ahora, en este momento.Ya,
sé que volveré a acordarme de otros lugares donde fui feliz ...
De la voz alegre que ya no oigo...
E intentaré cruzar lo más rápido que pueda este terreno baldío de su ausencia.

1 comentario:

Isa G.L. dijo...

Los recuerdos nos ayudan a vivir.
“Oh memoria, enemiga mortal de mi descanso"
Cervantes