lunes, 31 de octubre de 2016

A la memoria de cualquier mirada en una de sus calles.


Cuando una vuelve al lugar donde fue feliz,el corazón se sienta cerquita de la nostalgia y esta le pasa el brazo por los hombros, aunque hayan pasado ,doce años? y una no ubique la fuente en esa plaza, ni sepa con exactitud qué mesa ocuparon en el restaurante o si aquellos mosaicos ya estaban en aquella época. Mientras se pasean las calles, las aceras, la cuesta que sube a la iglesia...una tiene la impresión de desandar recuerdos no físicos que parecieran asentados en esa tierra que sin reconocerte establece emociones.Pero los recuerdos no duelen,gracias al  alivio del tiempo.Se sienten quizás melancólicos pero no porque visitarlos aflija,si no porque es triste, mirarlos con estos ojos, por diferentes, con los que vuelves.Retroceder en la memoria es a veces concurrir en lo que se es y en lo que se ha sido y en esa apreciación es cuando valoras,consideras,estimas...,o cuando valoro,considero,estimo...que merece la pena.Que amar, por encima de todas las cosas, siempre valdrá la pena.Ha sido bonito haber vuelto y haberme encontrado con los vestigios de mi historia con ella. Sí lo sé, porque ya no se sufren ni lastiman.Afortunadamente el tiempo es el mejor cómplice del desamor,él, como la vida, es quien nos trae y nos lleva.

1 comentario:

Isa G.L. dijo...

El tiempo sanador... La memoria deconstructiva.

H