martes, 16 de diciembre de 2008

M iradas que van y vienen.Agua que bambolea en la ola y se

acerca sólo a curiosear la orilla. Puente divisorio enclavado

en el otro extremo que se abre en diminutos períodos sin

casi interrumpir el perenne silencio que como peonza incansable

continúa danzando en sus manos.



A rena de un mismo lugar que no descansa que parece no querer

tener las huellas desatadas, descaradas, descamisadas del

tiempo.Insondable se presenta como si ninguna arista le hiriera.

(Y sin embargo afloran a veces, restos de la contienda, aunque

haya sido el enemigo en su propia batalla).Hasta que al fin como en

un naufragio "ella" se le hunda muy profundo derramando todos

sus tesoros.



R eclama otros vientos, quizá otras aguas, quizá otros

mundos que tal vez no están en este, pero tienen que partir de este.

Aquí está el timón y la vela que lo sostiene. Y ahí está el corazón;

núcleo, centro... flotando en la inmensidad, queriendo, seguro , que

la sal sane heridas.Que en su entorno brille la buenaventura, que

los astros impulsen el ritmo de ese azul infinito en que habita y que

también el sol ayude, templando su sitio, su esperanza, su sueño

como anticipo de la extraordinaria y única primavera. Así es.

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