sábado, 4 de julio de 2015

Y cómo decirle al corazón qué estás haciendo...

Me pongo a leer poemas de desamor,
de cómo " se siente el corazón cuando se acuesta otra vez solo,"
de cómo " limpiar los cercos que dejan las tazas vacías",
de  cómo " presentíamos que era una batalla perdida de antemano",
de cómo " tener un corazón que no entiende de kilómetros".
La vida ( Y los blogs) están llenos de versos de desamor.
Y yo me he vuelto adicta a las madrugadas turbias de recuerdos,
de figuraciones...de miedos.
A los vasos llenos de distancia que nos tiemblan en las manos,
al alcohol seco de las horas que arde en los ojos y en la sangre.
Me doblego en cualquier línea, como si la rabia del poeta
me impidiera la avanzada del texto...
Y aparte usted la mirada hacia aquel lado porque hay sombras
danzando en sus lágrimas.
Cierro la pantalla, haciendo de sus ventanas murales de palabras
que no atienden a la razón de que debo dejar de leer 
a corazones rotos a  manos del olvido.
como si no fuese bastante que el mío penda del tiempo,
haciendo equilibrios en las largas tardes sin ella
y perdiendo pié en alguna madrugada en la que convergen
que se fue y que la he perdido.
Como si no fuera demasiado que la vida también 
me muerde de olvido.
Apoyo la esperanza en el quicio de cualquier mañana 
en la que no me duela este ser sin ella.
Que en la esquina de cualquier mes el roce de sus cosas no me escueza.
Y que el final de la pesadilla coincida con el punto y final de cada letra,
y la última palabra el principio del fin de sus poemas.

1 comentario:

Isa G.L. dijo...

¿Es solo un poema maravilloso más o....???
Espero que estés a este lado del olvido.
Un beso