sábado, 21 de marzo de 2015

Día mundial de la poesía.(Por ella).

Como certificados 
de existencia e inexistencia.
Así han sido los poemas de mi vida.
Necesidad, obligación, exigencia
de llamarla siempre.
aún cuando ni sabía de su nombre.
Nombre de mujer SIEMPRE
en los  labios de una mujer.
Sentir a letras la alegría,
el deseo, el miedo, el beso...
Continuas y eternas.
Por estrenar o reviviendo,
pero para llamarla continúamente 
a golpe de signos
en una caligrafía que reverencia
la caída libre en sus ojos y en su corazón.
Remolinos de cobardía...
Vendavales de terror...
Tormentas de esperanza...
Diluvio interminable de emociones.
Recuerdo la lejanía de los versos primeros
que disfrazaba de anónimos,
(parecía y quería morir de amor).
la cercanía presente en la que le dije:
Me gustaría tenerte esta noche entre mis brazos...
(Parecía y quería morir de amor. Pero... de otra manera).
Como de otras formas y modos 
ha sido la poesía de mi vida.
Con el denominador común, eso sí,
de atraerla y traerla a mi vida.
Talismán que me cuelgo al cuello
con sus iniciales grabadas.
Regalo que quizás un día cualquiera
aparece en un último cajón
mostrando la indifirencia o la nostalgia
que viste el tiempo.
Recuerdo que se deja ver un instante
en que apenas se recuerda la siguiente estrofa
mas deja la curiosidad de: que habrá sido de.
En este caso de mí,
que me sirvo de poemas,
propios o extraños para amar,extrañar, anhelar, 
desear, contar, indagar, en ella.
Porque es, ha sido y será 
protagonista de los días
en que todo y nada sucede.








1 comentario:

Isa G.L. dijo...

Poesía para el amor, por el amor y el anhelo, por lo encontrado y el furor de la espera.
Poesía por lo sentido y lo intuido.
Consuelo para el corazón, válvula de escape del alma.
Gracias por escribir esas cosas tan bonitas.
Halley