viernes, 1 de junio de 2012

Quizás deba marcharme por la puerta trasera que me abre tu indiferencia..
Correr ante estos pasos que se arrastran ante ti.
Llevarme  tanto vocablo dolido que no te conmueve.
Juego a buscarte y a expresarte en cada término de voz la queja de un corazón que padece de ausencias y me parece adivinar la tediosa respuesta de los que nada responden.
Debiera obligarme el orgullo a hacerlo derecho.
Alzarme engreída y arrogante ante el temor de no conocer tu boca.
¿Qué puedo hacer si los poemas nacen de las noches en blanco
en las que se inquieta la piel anhelando tu roce?.
Quizás deba desalojar todas las letras que te extrañan de mi vocabulario
huir de cada sueño que te toca y te respira.
Alejarme de toda esta impasibilidad en la que te recreas insensible
meter cada verso en un sobre sin remite
y cursarlo al tiempo en que me ames.
Vivir fuera de estas horas que guían minutos a tu encuentro
quitarme el reloj y destrozar el momento en que tus labios conceden el beso.
Reto al destino, que te identifiques en cualquier  texto,
que me contradigas ...me niegues que tu desamor es incierto.
Que se reconozcan nuestros cuerpos en la comparecencia de un mismo deseo.
Que me requieras las palabras que hoy me llevo,
que si vienes y vuelvo
sea para quedarnos, abriendo el cielo al que pertenecemos.





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