
La máxima es que nunca el tiempo es perdido.
La mejor hora suele ser la que marque tu corazón.
La velocidad, adecuada a tus impulsos.
Sin olvidar ceñirte la seguridad
de que cada kilómetro más son mil metros menos.
El camino aparece largo y serpentea en exceso,
pudiendo provocarte la indecisión ,
aguanta un poco ,
que tras torcer la última bajada
emerge directa y amplia la primera prueba
inicio de la segura partida.
No repares en publicidad fraudulenta,
ni en anuncios de neón que dicen
que fulanita de tal es más guapa que yo.
Si encuentras un letrero que pone: destino
ignóralo, es un cartel trampa
que te llevaría a los días que creí sin tí.
Hay señales que te prohíben pasar sin detenerte a escuchar
los silencios de tu interior.
Y de prioridad en sentido contrario;
La mentira siempre va en otra dirección.
Localíza el faro de mis ojos.
Situáte para aparecer justo enfrente.
Frena.
No hará falta que me busques entre la gente,
no habrá más comité de bienvenida
que yo y las ganas de verte.
Al final de tu mirada estaré yo.
Siempre soy puntual.