domingo, 29 de noviembre de 2009

Serrat.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Vuelta atrás.



Como un punto diminuto la ve acercarse. Cada centrímetro que deja atrás Helena la aproxima más a ella. La distingue en la lejanía y a pesar de la multitud que irrumpe de vez en cuando en su campo de visión. Identifica aquella forma de andar, más cercana ya, el cabello al viento que según estableció Sara tendría el olor que tantas veces buscó en su almohada.

El tiempo pareció dar marcha atrás y se vió como años antes cuando esperaba a Helena en aquel mismo lugar y la avistaba a lo lejos y se quedaba quieta para que no la viera y no perderse un instante de su llegada, hasta que al final Helena la descubría y agitaba la mano en el aire y ella podía leer el hola en sus labios todavía en la distancia y saludaba también desde el otro extremo, y se establecía desde ese momento ya la coincidencia de sonrisas , la urgencia de coexistir y fundirse en los otros brazos .

Ahora Sara también está observando como llega Helena, quiere mantener los nervios en un equilibrio perfecto pero estos la traicionan saltando en caída libre desde las sienes al estomágo.

Cuando Helena alcanzó a verla a ella, saludó como entonces y toda esa revolución de nervios que había en Sara la hicieron temblar . El tiempo volvió a dar vuelta atrás, y movió la mano mientras se escapaba de sus labios un leve susurro de amor.

- Cuánto tiempo - dijo Helena cuando estuvo a su altura, Sara sonrió y buscó el abrazo entrañable de siempre. Un abrazo que fue reposado, dulce , fácil, correspondido . Que regresaba de una época en que ellos eran dueños del principio y fin de sus momentos.

Un principio que hoy las reconciliaba de la separación y la desaparición de sus vidas , y abría ventanas a un nuevo proyecto de amor. Y un fin a la amargura de saber que algo las unía para siempre y no querer reconocerlo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Siete de Abril.

Otra vez siete de Abril.
El día amaneció lavado por la lluvia de la noche. Un día que siempre había sido complicado de vivir.
Habían pasado muchas cosas en el mundo en fechas como aquella, pero qué importancia tenían para ella.
El siete, número mágico decían. Já!, que se lo cuenten a Vanessa que desde un siete de Abril vivía presa de unos sentimientos que penaban un amor perdido.
Ninguna efeméride podía suponer para ella un minuto de atención cuando su vida se deshacía en pedazos , aún habiendo nacido un siete de Abril de mil novecientos setenta y uno, y ¿ la mágia, dónde estaba ? . ¿ Qué tenía de mágico haber perdido a la mujer de su vida ?.
Salió a la calle aspiró todo el aire que podía como si este le faltase. No tenía que trabajar se había cogido ese día libre, _¿ qué asunto más propio que mi alma ?_ pensó . No tenía dirección ni ruta determinada se dedicaría a deambular sin tiempo siquiera.
_ Hola, ¿ tienes hora ? _ le había preguntado la chica que leía en un banco de la Plaza por donde ella pasaba. Esa había sido la introducción a una conversación que discurrió tranquila,que se derramaba en medio de ellas de una forma espontánea, que rezumaba empatía y buenas vibraciones y se filtraba por minutos en un interés creciente de la una por la otra.
El fresco viento de la tarde pareció decidir el final del encuentro .
Vanessa se despidió con la certeza de que mañana regresaría de nuevo al mismo lugar y se encontraría a aquella chica que le había dicho que mañana estaría también allí por si le apetecía volver.
Claro que volvería, tenía que descubrir precisamente por qué quería volver.
Ya se alejaba y extrañada notó que sonreía, una sonrisa que se hizo más evidente cuando se volvió al escuchar
_ Por cierto, me llamo Esperanza _ .

domingo, 22 de noviembre de 2009

Angeles De 4 Patas.

Borrachera de amor.

Empapado en alcohol tu recuerdo se ríe de mí; pobre idiota que quiere vencerme con dos copas de más. Y bailas en mi cabeza provocando la sed de beber en tus labios y dormir en tu piel.
Estamos tú y yo frente a frente en este duelo de alta graduación; vodka con naranja y chupitos de ron.
Y flotamos en sintonía sin nadie alrededor, me golpean la espalda y no siento el dolor más que de esta tu sonrisa que exprime mi corazón, que me trae y me lleva de este oscuro rincón donde divago perdida entre frases de amor.
Y soy marioneta de tus manos ausentes y se enredan los hilos queriendo apartar los escombros que tu paso dejó.
Otra copa camarera por favor que me mata esa mirada de adiós, ¿ sabes tú si cura un coma etílico una borrachera de amor ?.
Y sigue tu recuerdo encantado con la situación ; pobre idiota que quiere olvidarme si aquí mando yo. Mírame reflejada en la copa vacía y en cada canción que suena conspirando a mi favor.
Y me pierdo y me pierdo y ya no soy yo , soy de una boca que no sé de dónde llegó. Y maldigo el momento y blasfemo a mi dios cuando despierto al instante en que vuelvo a ser yo.
Y de nuevo te veo dispuesta a engatuzar mi razón y propones pelis de miedo sin ninguna ficción, y te carcajeas cuando me instalo en el salón y me presto a tus nostalgias y te cedo el honor de barajarme el alma con doble sesión.


Dvorak: Rusalka. Canción de la luna

Luna, que con tu luz iluminas todo
desde las profundidades del cielo
y vagas por la superficie de la tierra
bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
¡Luna, detente un momento
y dime dónde se encuentra mi amor!
Dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que se acuerde de mí al menos un instante.
¡Búscalo por el vasto mundo y dile,
dile que lo espero aquí!
Y si soy yo con quien su alma sueña
que este pensamiento lo despierte.
¡Luna, no te vayas, no te vayas! .