como quien se ciñe a la esperanza de que le abran.
Dibuja entre nubes un cielo azul y suspira,
como quien expulsa el deseo contenido
que imagina.
Pobre, creo que aún no se percata de las razones
por las que desde una esquina
lo miro como a un loco descalzo en la tormenta.
Las golondrinas planean el infinito
y caen sobre tardes cálidas,
incrédulas cantan la alegría de un terreno propio,
que han de devolver algún día.
¿Y sabes?,
hay un mirlo enamorado de una rosa!,
llega puntual ,indiferente a la histeria de Noa.
Hace ronda muy cerquita
como el enamorado que sube y baja la calle tantas veces
como posibilidades cree
de encontrarse con quien ama.
Se posa en una rama y con una canción callada
pone fin a su pasión diaria.
Ajeno a la ausencia amarga
que ha de provocar la mano infame
que corte la seguridad de verla mañana.
Y anoche hubo lluvia de estrellas
de encontrarse con quien ama.
Se posa en una rama y con una canción callada
pone fin a su pasión diaria.
Ajeno a la ausencia amarga
que ha de provocar la mano infame
que corte la seguridad de verla mañana.
Y anoche hubo lluvia de estrellas
y yo que quise ser loca descalza en su tormenta,
y planear sobre un terreno propio,
de encontrarme con quien amo,
no vi ninguna a quien contarle tanto sueño
no vi ninguna a quien contarle tanto sueño
y me dormí como quien duerme
sabiendo que nos estrecha el tiempo
en un abrazo incómodo
abarcando nada y añorándolo todo.